
La estrella de Mario Jardel languidece. El que fuera letal delantero del Oporto en la segunda mitad de la década de los noventa (con el que marcó 130 goles en 125 partidos de la Súper Liga) y que siguió rompiendo las redes rivales después en el Galatasaray y el Sporting de Lisboa vive su cuesta abajo y no sólo deportivamente. Si futbolísticamente Jardel se acabó en 2003, tras salir del club lisboeta, y convirtió en fantasmagórico su paso por Ancona, Bolton, Newell’s, Alavés, Goiás, Beira Mar, Anorthosis y Newcastle United Jets, desde el punto de vista personal las cosas no le van mejor.
El futbolista brasileño acaba de revelar al canal de televisión Globo que lucha por librarse de la adicción a la cocaína, con la intención de regresar a la actividad en algún club brasileño. “Todo comenzó con malas compañías, luego vino el divorcio, la depresión y la cocaína”, confesó el otrora rey del gol, quien dijo con dolor que no puede ser “un ejemplo para nadie”.
“Abro mi corazón y reconozco mis errores. No tomo cocaína desde hace dos meses, pero no puedo dar ninguna garantía de que no caeré en el vicio otra vez, porque estaría mintiéndome a mí mismo”, dijo Jardel, el jugador que se hizo acreedor de la Bota de Oro del fútbol europeo en dos ocasiones, en 1999 y 2002, con el Oporto y con el Sporting de Lisboa, respectivamente.
Las últimas noticias que se tienen del Jardel futbolista se remontan a finales de 2007 cuando disputó su undécimo y último partido con el Newcastle United Jet de la Liga australiana.
Casi cinco meses después de su último contacto con el fútbol, el ariete de 35 años piensa en volver. Aseguró que ha retomado los entrenamientos por su cuenta y que aspira a fichar por algún “club grande” brasileño, con la esperanza de retomar su carrera y también su vida. Su última experiencia deportiva en su país la tuvo en el Goiás, en el que militó en la temporada 2005-06.

